La hija del Nilo de Javier Negrete


Siempre es un placer disfrutar de las novelas de Javier Negrete y La hija del Nilo no es en absoluto una excepción, la típica novela que no puedes soltar (de las que últimamente se escriben pocas) y que pese a contar una historia bastante popular sorprende al lector en muchos pasajes y mejora en el resto la mayoría de la literatura sobre Julio Cesar y Cleopatra.

La hija del Nilo nos narra una parte de las vidas paralelas (que como todo el mundo sabe acabarán convergiendo) de Cleopatra y Julio Cesar y contrariamente a lo que he leído en algunas reseñas no me parece en absoluto una historia inacabada, la novela tiene un final y desde mi modesto punto de vista este tiene lugar en el momento cumbre de la novela, justo cuando esta podría comenzar a perder ritmo, me extrañaría sobremanera que Javier Negrete escribiera una continuación de la historia.

Javier Negrete nos presenta una Cleopatra...

muy joven que comenzará sufriendo las conspiraciones palaciegas que fueron casi una norma entre los Ptolomeo (y en otras muchas cortes orientales) y a un Julio Cesar que ya ha cruzado el Rubicón y está pasando grandes dificultades en su guerra contra Pompeyo Magno, lo que nos permitirá disfrutar por enésima vez de la gran destreza del escritor a la hora de narrar batallas, la descripcion de la batalla de Marathon en la novela Salamina es probablemente la mejor que pueda leerse de un escritor español, en esta ocasión Javier Negrete nos deleitará con una gran reconstrucción de las batallas de Farsalia y Dirraquio.

Para dar su toque personal a la historia y no repetir a pies juntillas lo que puede leerse en otras novelas de Julio Cesar y Cleopatra, Javier Negrete se sirve de un buen puñado de personajes secundarios, algunos ficticios y otros reales, que le ayudaran a construir la trama y al desarrollo de la misma (así como para rellenar los huecos que ha dejado la historia) algunos de ellos como Sosigenes o Esceva resultan interesantes y es de agradecer que el escritor pierda su tiempo (sin hacerse aburrido) en dar vida propia a los personajes secundarios para que estos tengan su propia alma dentro de la novela.

La hija del Nilo está plagada de buenas conversaciones, detalles interesantes y momentos brillantes, aunque en el debe del escritor debe apuntarse que el personaje principal de sus noveles es siempre demasiado perfecto, es obvio que los personajes históricos Julio Cesar o Temistocles (Salamina) contaban con una mente privilegiada, pero de ahí a que sean capaces de verlo todo con tal anticipación y de que siempre sin excepción sepan como comportarse, que decir, que piensan los demás y que tengan un autocontrol a prueba de bombas va un mundo, Julio Cesar por momentos parece la reencarnación de un Dios, en cualquier caso esta pequeña critica no empaña en absoluto la grandeza de esta obra maestra del genero; la hija del Nilo me ha hecho disfrutar una vez mas de la novela histórica, algo inherente a todas las novelas o tratados de historia que he devorado siempre con fruición de Javier Negrete, muy recomendable novela para quienes hayan leído otras historias de Julio Cesar y Cleopatra e imprescindible para aquellos lectores que vayan a estrenarse en este archiconocido pasaje de la historia.